Instalar escaleras flotantes en exteriores es una forma muy estética de conectar un jardín con una terraza, una planta baja con una azotea o una zona de piscina con un porche. Pero fuera de casa las condiciones cambian: lluvia, sol directo, cambios de temperatura, viento, humedad…
Si quieres que la escalera dure años sin problemas, no basta con que “quede bonita”: hay que elegir bien materiales, anclajes y mantenimiento.
Materiales recomendables para escaleras flotantes en exterior

No todos los materiales se comportan igual al aire libre. Estos son los más habituales y sus puntos clave:
Acero galvanizado o acero inoxidable
- Muy resistente estructuralmente.
- El galvanizado por inmersión en caliente protege frente a la corrosión.
- El inoxidable (tipo AISI 304 o 316) funciona muy bien en ambientes húmedos; el 316 es más adecuado en zonas muy cercanas al mar.
- Recomendable para estructuras ocultas, peldaños metálicos antideslizantes o zancas vistas.
Aluminio
- Más ligero que el acero.
- No se oxida como el acero al carbono, pero sí puede mancharse o deteriorarse la superficie si no se protege bien.
- Ideal cuando se busca una estética moderna y ligera, con poco peso sobre la estructura existente.
Hormigón, piedra o piezas prefabricadas
- Muy buena durabilidad frente a intemperie.
- Pesan más, por lo que hay que comprobar bien la estructura que los soporta.
- Pueden combinarse con estructura metálica oculta y peldaños revestidos en piedra o gres antideslizante.
Madera tratada para exterior
- Debe ser madera adecuada para intemperie (tropicales, termo-tratadas o maderas con tratamiento en autoclave).
- Imprescindible usar lasures, barnices o aceites específicos para exterior y renovar la protección periódicamente.
- Aporta calidez, pero sin un mantenimiento mínimo se degrada más rápido que metal o piedra.
Anclajes en escaleras flotantes de exterior: dónde y cómo se fijan
En una escalera flotante, los anclajes lo son todo. En exterior, además de soportar peso, tienen que resistir:
- Oxidación.
- Dilataciones por calor/frío.
- Humedades puntuales o permanentes.
Dónde debe anclarse
Lo ideal es fijar la escalera a:
- Muros portantes de hormigón o fábrica resistente, o
- Estructuras metálicas calculadas para ello, o
- Una estructura autoportante diseñada específicamente para la escalera.
Anclar peldaños flotantes a tabiques ligeros o paredes débiles es una mala idea: con el tiempo aparecen fisuras, movimientos o directamente fallos de seguridad.
Tipos de anclaje habituales
- Anclajes químicos en hormigón (resinas + varillas roscadas).
- Tacos mecánicos de expansión de alta capacidad.
- Placas de anclaje metálicas atornilladas o soldadas a la estructura principal.
En todos los casos, conviene:
- Evitar que el agua se quede estancada en la zona del anclaje.
- Proteger la parte metálica expuesta (pintura, galvanizado o inoxidable).
- Prever juntas o pequeños detalles constructivos que minimicen filtraciones.
Cómo proteger la estructura frente a lluvia y sol

Para que una escalera flotante en exterior aguante bien el paso del tiempo, hay que pensar en:
1. Protección contra la corrosión
- Usar metales protegidos: galvanizado, inox, pinturas epoxi o poliuretano para exterior.
- Evitar cortes o taladros posteriores que dejen el metal desnudo sin repasar la protección.
- Cuidar especialmente las zonas de encuentro entre peldaño y anclaje, donde suele acumularse agua.
2. Detalles de diseño que alargan la vida útil
- Peldaños con ligera pendiente o desagüe para que el agua no se quede encharcada.
- Superficies antideslizantes, sobre todo en climas lluviosos o cerca de piscinas.
- Evitar esquinas donde se acumule suciedad y humedad de forma continua.
Mantenimiento real en el día a día
Una escalera flotante en exterior no es “instalar y olvidar”. Lleva poco trabajo, pero conviene ser constante:
Revisión anual básica
Una vez al año es recomendable:
- Comprobar que los peldaños no tienen holguras extrañas.
- Revisar anclajes visibles, tornillería y herrajes.
- Buscar signos de óxido, pintura levantada o pequeños movimientos.
Limpieza y cuidados
- Limpiar periódicamente polvo, hojas, barro o restos de plantas.
- En metal pintado: repasar pequeñas picaduras u óxidos antes de que vayan a más.
- En madera: renovar las capas de lasur/barniz/aceite según recomiende el fabricante (a menudo cada 1–3 años, según exposición).
Errores habituales que acortan la vida de la escalera
Algunos fallos que conviene evitar desde el principio:
- Elegir materiales pensados para interior, confiando en que “ya aguantará”.
- No estudiar bien el muro de anclaje antes de fijar los peldaños.
- Olvidarse del drenaje: peldaños que acumulan charcos acaban dando problemas.
- No programar ningún mantenimiento y actuar solo cuando ya hay óxido visible o madera muy deteriorada.
Diseño, materiales y mantenimiento van de la mano
Una escalera flotante en exterior puede funcionar muchos años sin problemas si se cuidan tres aspectos:
- Elegir materiales adecuados para intemperie.
- Diseñar y ejecutar anclajes fiables y bien protegidos.
- Hacer un mínimo mantenimiento periódico.
Si te estás planteando instalar una escalera de este tipo en tu jardín, terraza o acceso a cubierta, lo mejor es apoyarte en una empresa especializada en escaleras voladas que tenga experiencia concreta en proyectos de exterior y pueda dimensionar correctamente estructura, anclajes y acabados según el clima y las condiciones reales de tu vivienda.